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Polemizando

Esto es a oferta y demanda

El noticiero de televisión con su sección de análisis Cuba dice, vino a reforzar verdades que hemos estado reiterando durante años. Es evidente el desorden actual en la comercialización de productos agropecuarios, fortalecido con los experimentos de los últimos años. El pueblo hoy debe pagar más por los productos agrícolas, pero no son los campesinos los más beneficiados, sino la cadena de intermediarios y  vendedores que no creen en lágrimas. Nadie podría demostrar que los experimentos de hoy son superiores a los Mercados Agropecuarios Estatales nacidos con decenas de productos a precios asequibles, aún con sus deficiencias y el incumplimiento de lo legislado para ellos como la posibilidad de la concurrencia directa de los productores. Son tiempos de hablar claro. Si el objetivo principal de este desorden creado era motivar la producción, hay que decir que no se ha cumplido, y si era resolver los problemas económicos de las formas productivas, tampoco se ha cumplido, si era satisfacer las necesidades del pueblo, menos todavía.  En medio de esta incertidumbre se acentúan rumores,  que si los mercados pasarán a comercio interior, que si Acopio  desaparecerá. Hay muchos inventos sobre el tapete, y todo lo que se haga en esta materia debe estar destinado a favorecer al pueblo y a los productores, no a los mercaderes que se enfadan ante los impuestos,  mientras se defienden con desparpajo de sus precios abusivos invocando como irritante  excusa  “esto es a oferta y demanda”.He estudiado algo la experiencia de las cooperativas de gestión y comercialización de productos agrícolas en mercados habaneros, que pudiera ser la estructura ideal siempre que se toparan los precios de los alimentos principales por los Consejos de la Administración. A pesar de que le pueden comprar directamente a los campesinos, en minutos sufrieron una desmesurada elevación de los precios dañando a los consumidores, quienes son los que pagan al final en la práctica todos los impuestos. Si se fijaran precios tope de venta minorista, el productor sabría hasta cuanto puede rebajar su mercancía, que es el que la produce y la suda en el campo.  Ahora empiezan a surgir una especie de astrólogos agropecuarios vaticinando que dentro de un año subirá la producción y los precios bajarán, como si la realidad que hemos vivido no fuera demasiado cruda como para creerles. Es preciso corregir el tiro, y que sea quien compra,  y no el que vende,  quien realmente mande.

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