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Polemizando

Poner fin al derroche

Poner fin al derroche

 

Estos son tiempos de  ahorrar porque esa forma verbal resume la mayor reserva material que poseemos. El derroche en estos tiempos debe ser una palabra prohibida del diccionario y de la vida. Mirémonos por dentro y veremos cuanto más podemos ahorrar prácticamente en todas las ramas, desde la electricidad en hogares y centros de trabajo hasta el papel que se gasta en infinidad de informes y actas que en ocasiones ni se leen. En actos, eventos o simposios también se gasta combustible y otros recursos que en ocasiones faltan para la producción y muchas veces duran más tiempo del necesario para cumplir sus objetivos. Cambiar la mentalidad significa entre otras cosas analizar cada acción que nos proponemos ejecutar y preguntarnos antes, si ayudamos al país y se justifica el gasto. El tiempo es además un recurso que no se recupera y usarlo racionalmente debe ser una de nuestras principales banderas. No es en reuniones, oficinas, eventos o informes donde se producen los bienes y alimentos que necesitamos, por tanto el mayor tiempo de los que tienen responsabilidades debe dedicarse al contacto directo con los que   producen, no en teatros, sino allí en el surco o el taller, conociendo los problemas que aquejan el proceso productivo y los servicios, y hasta  el estado de ánimo de los colectivos e individuos, como ha sido siempre política de nuestro Partido. Es en ese contacto además donde se conoce la realidad por dentro. En las reuniones he escuchado autocríticas epidérmicas ante críticas ineludibles, pero prevalece el afán de ocultar los problemas a los superiores, como por instinto de conservación. Si todos los administrativos desterraran la mentalidad oficinesca de su actuación cotidiana no tendrían que venir otros órganos como la policía o la fiscalía a descubrir las violaciones, ilegalidades, chapucerías y hasta el delito. Para lograrlo cada administrador debe actuar como el principal inspector de su centro las 24 horas y no como se comprueba en cada recorrido que muchos están ausentes. Quien no pueda con determinada tarea, no falta a la ética, todo lo contrario, si entrega el guante a quien pueda hacerlo mejor, como en el béisbol. El compañero Raúl fue enfático cuando afirmó recientemente “no vamos a permitir que se cometan una y otra vez los mismos errores”

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