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Desterrar la mentira

Desterrar la mentira

 

"Una palabra honrada vale más que un millón de palabras falsas", dijo Fidel el 15 de marzo de 1959, en la Universidad Marta Abreu, de Las Villas. Y años después enfatizó en su concepto de Revolución - No mentir jamás. Se puede explicar cualquier incumplimiento, lo que no se podrá justificar jamás es la mentira. Es misión sagrada del periodista el apego permanente a le verdad, comprobando cada detalle, para detectar y desmentir cualquier engaño, trucos, forros o fraudes y evitar amplificarlos. Cuando se miente se traicionan principios éticos, y se pierde la credibilidad. Mentir es asegurar, lo que sabemos que no es cierto y en ello estriba la diferencia con el error donde actúa la buena fe. A mi juicio, mentir conscientemente, significa en esencia -no valer nada. Afirmar que se va a cumplir determinado plan cuando sabes en realidad que es imposible constituye además de un fraude, un burdo engaño a los superiores que cuentan con esa producción inexistente. Esto ha ocurrido lamentablemente más de una vez. Mentir a sabiendas es un acto tan sucio que no basta enfrentarlo con amonestaciones. En primer lugar quien sea sorprendido en la mentira consciente no está habilitado moralmente para desempeñar ningún cargo público y si las consecuencias son graves, ahí está el código penal vigente para sancionar ese delito. En su artículo 140 expone que incurre en sanción de privación de libertad de tres a ocho años el que, con el propósito de afectar la economía o el crédito del Estado cubano, o a sabiendas de que puede producirse ese resultado: altere informes o presente o utilice en cualquier forma, datos falsos sobre planes económicos; incumpla las regulaciones establecidas para la gestión económica o para la ejecución, control o liquidación del presupuesto del Estado, o las relativas a la contratación, el libramiento o la utilización de documentos crediticios. Y Si, como consecuencia de los hechos previstos en el apartado anterior, se causa un daño o perjuicio considerable, la sanción es de privación de libertad de ocho a veinte años. Mentir se puede interpretar en el mismo sentido que robar, lo que vale es el hecho, el acto ruin de hacerlo, más que el volumen, o el perjuicio material causado. La revolución siempre se ha defendido con la verdad, de sus poderosos enemigos, fiel al bello aforismo de José de la Luz y Caballero. “Solo la verdad nos podrá la toga viril.

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