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Polemizando

Termómetros para medir la temperatura social

Termómetros para medir la temperatura social


Pocos termómetros son más exactos para medir la temperatura social que transportarse en carretones y escuchar. También las vivencias en un superbus, o en cualquier cola informan mejor que las reuniones sobre lo que acontece en la vida cotidiana. Si todos los cubanos lo usáramos aunque fuese una vez por semana crecería la sensibilidad. Haciéndolo,  conocí que los domingos las motonetas en Santa Clara no te llevan al hospital que tiene solo dos días para visitar al familiar enfermo, si no la alquilas completa. Entonces usted las ve pasar raudas por las calles con una sola persona que quizás no tenga tanta vergüenza pero si mucho dinero. Y puedes escuchar a aquella señora que lleva tiempo en la parada para ir primero al hospital donde tiene la madre ingresada para regresar rápido a Manicaragua a atender a su anciano padre, y tendrá que dar 10 pesos al camión donde va en un solo pie como sardina en lata. Y entonces se embulla cuando llega el carretón, pero no son tres pesos, hoy es domingo y son cinco, y ante la súplica la respuesta brutal, inclemente, cruel, mordaz. –“esto es a oferta y demanda y eso no lo inventé yo”, para dejar de paso en el ambiente a nuestro estado como responsable de su abuso. Y otro responde enfurecido con una palabrota haciendo temer que aparezca la violencia. Y aquella mujer tiene que decir que no, que ella no puede montar en el carretón a ese precio porque no le alcanzaría después para el camión de 10 pesos,  que en la otra provincia aledaña, por la misma distancia exacta, 27 kilómetros,  cobra cinco. Y todos coinciden en aquella parada en preguntar cuando pondrán tarifas, y que envés de 300 pesos diarios se ganen solo 150, mas de siete veces lo que gana un médico que vela por la salud de todos. Y en ese momento llega una Yutong salvadora con aire acondicionado y recoge el pasaje por solo un peso. Es la Yutong de la empresa estatal socialista, como recordándonos cual es el camino,  que todo lo demás debe ser el complemento para satisfacer necesidades, pero no la mágica “solución definitiva” que se llevaría nuestras esencias en su torrente de desigualdad.  Esa Yutong prueba además que el estado socialista tiene moral suficiente para decir no,  no es oferta y demanda, este es el precio, esta es la tarifa, porque no hay derecho a permitir que las personas humildes queden a merced de mercaderes insensibles.

Hace unos años, el trabajador por cuenta propia era observado con ojerizas. Que bien que logramos superar esa injusta discriminación, porque esa figura, y hablo del trabajador por cuenta propia, no de quien pone a su servicio decenas de trabajadores, no contradice la esencia del socialismo tal y como lo concibieron sus fundadores. Ahora no hay porqué ir al otro extremo, ni considerarlos intocables. Ellos deben cumplir las regulaciones que el estado disponga, como el resto de los trabajadores de nuestro país.

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