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Polemizando

Hay tiempo para recomenzar

Hay tiempo para recomenzar Quien dice que no hay tiempo para recomenzar. Ahora que acabamos de iniciar un nuevo año vale la pena detenerse a pensar que nuestra mejor obra individual puede estar por escribirse, y enfrentar con optimismo los retos que nos impone la vida. De un tirón sale a veces el talento escondido en cada cual. Quien podría imaginar sin la alborada de aquel 1959 que los hijos de humildes familias campesinas a quienes los esperaba el machete y la azada se convertirían en científicos, médicos, ingenieros, maestros….Su talento habría permanecido dormido hasta la tumba.
Hoy puede ser un gran día, como la bella canción del insigne catalán. Piense en cuantos cantantes hubieran trascendido con solo una canción. Vienen a mi mente Contigo en la Distancia de César Portillo de la Luz, el Unicornio de Silvio o Yolanda de aquel Pablo inicial.
Si Gabriel García Márquez solo hubiese escrito Cien Años de Soledad, aún así nadie podría disputarle su derecho al Premio Nobel, para no hablar del Quijote de la Mancha, de Cervantes que varios siglos después nos sigue conmoviendo.
Solo con su sinfonía 40 bastaría a Mozart para trascender a través de los siglos, y Tolstoi hubiera podido guardar su pluma después de haber pintado fielmente la sociedad rusa de los zares con su monumental obra La Guerra y la paz. Apenas con La Lista de Children, nadie cuestionaría ubicar a Steven Spielberg entre los grandes cineastas de la historia.
Y así en todas las esferas de la Vida. Solamente aquella primera carga al machete habría inmortalizado a Máximo Gómez, pero su brazo invicto también venció en La sacra, Las Guásimas, Mal tiempo e infinidad de batallas donde demostró su genio militar insuperable.
Y a Fidel le habría sobrado asaltar el Moncada y derrotar con un puñado de hombres el poderoso ejército de Batista para ser recogido entre los grandes hombres de la historia.
Pero su figura se expandió por el mundo, subió a la cima del talento político universal y a los 85 años sigue alertando al mundo y diciendo verdades incuestionables en el rostro de los nuevos emperadores universales.
Para hacer el mal también bastaría con un hecho para trascender.
La “democracia” del Imperio del norte, sería cuestionada por siempre aunque solo hubiera asesinado aquellos inocentes obreros de Chicago. Pero su sed de sangre no ha conocido el límite, desde Saco y Vanzetti, los esposos Rosenberg, las bombas atómicas, y los crímenes de Vietnam hasta los bombardeos asesinos contra panameños, serbios, afganos, iraquíes o libios y su empeño por rendir a nuestro heroico pueblo con su férreo bloqueo por más de 50 años.
Regreso a la idea inicial, siempre habrá tiempo para hacer el bien, incluso para escribir el mejor capítulo de la novela heroica que significa vivir nuestras vidas. Y como he llegado a la conclusión de que lo que acabo de contarles resulta apenas un condensado de verdades sabidas, me propongo escribir mañana, quizás, mi mejor reportaje.
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