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Polemizando

NUESTRA PRENSA DEBE CAMBIAR.

NUESTRA PRENSA DEBE CAMBIAR.


Recopilación de diversas opiniones

Levanta la autoestima saber que hay tantas personas pendientes del trabajo de la prensa. Fue el genial Albert Camus quien escribió que si “el mundo fuera claro, los periodistas y escritores no fueran necesarios”. Me limitaré a exponer opiniones expresadas recientemente. Algunos criterios tienen matices humorísticos como el que escuché en Lacónica crónica de Radio Reloj al admirado “oriundo de Jobabo“

– “Porqué hay médicos que cumplen con desgano su deber, y maestros que no inculcan el deseo de aprender, y periodistas  que graban pero no oyen ni ven. Y por qué no preguntamos el porque de los porqué”.

Un lector escribió en Granma: “Resulta significativo que la mayoría de los comentarios y noticias de temas nacionales que se publican a diario en Cuba están muy lejos de resultar atrayentes y convincentes para los lectores. Muchos reflejan un espíritu triunfalista de "todo está bien" y "las metas alcanzadas". Pocos profundizan en las causas de los problemas y no van a la raíz de los mismos. Personalmente, prefiero leer las cartas de los lectores que el resto de los artículos de temas nacionales”.

En su más reciente entrevista el destacado escritor y periodista Leonardo Padura afirma categórico que  “el periodismo cubano no está a la altura del tiempo que estamos viviendo, está muy lejos, y mucho más  lejos todavía de las necesidades del lector y del ciudadano cubano".

Un artículo  publicado en Granma hace algunas semanas lo que hizo fue reafirmar un concepto expuesto  desde el primer congreso del Partido cuando definió que “en el socialismo, forma superior de democracia, la información constituye un derecho del pueblo trabajador’”.

En Rebelión, Manuel David Orrio, periodista cubano que estuvo infiltrado en  las filas enemigas, al comentar sobre la negativa de funcionarios a dar información a la prensa que se expuso en dicho artículo, comentó:

“ Si el ministro tal o más cual se niega a conceder información legalmente pública o difiere su entrega, pues a divulgarlo, así de simple. “El ministro Fulano de Tal se negó a conceder esta o aquella información, pese a no ser secreto o confidencialidad regulada por ley” y punto. Que se vean en la picota pública”.

 El código de ética aprobado por la UPEC,  establece en su artículo  4 que “El periodista debe enfrentarse a aquellos actos de entidades o personas que obstaculicen el acceso a la información de utilidad pública…. podrá incluso denunciar tales actos en su órgano de prensa si la dirección del medio estuviese de acuerdo.”  

El destacado periodista Jorge Gómez Barata expresó en un artículo recientemente  publicado en Rebelión “Del mismo modo que ningún funcionario tiene derecho (ni oportunidad) para dar brochazos sobre la obra de los pintores ni para tachar metáforas creadas por los poetas, tampoco debiera haber ninguno habilitado para administrar autoritariamente, desde fuera de los órganos, la labor de los periodistas y mucho menos para decidir lo que la sociedad puede o no conocer”.

De Tubal Páez, presidente de la Unión de Periodistas de Cuba, son estas palabras “en el trabajo de la prensa influyen “de forma negativa viejos estilos y métodos que la política debe erradica y que desestimulan muy buenos deseos profesionales”.

Y el compañero Raúl Castro, primer secretario del comité central y presidente de los consejos de estado y de ministros al inaugurar el sexto congreso del Partido  instó a la prensa cubana a dejar atrás “el hábito del triunfalismo, la estridencia y el formalismo al abordar la actualidad nacional y generar materiales escritos y programas de televisión y radio que, por su contenido y estilo, capturen la atención y estimulen el debate en la opinión pública”.

Una sola línea para concluir: Indiscutiblemente, nuestra prensa,  debe cambiar.

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