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Polemizando

PARA ESTIMULAR LA SUSTITUCION DE IMPORTACIONES

PARA ESTIMULAR LA SUSTITUCION DE IMPORTACIONES


Los cubanos podemos producir aquí mucho de lo que hoy se importa, e incluso exportar. El sexto congreso del partido trazó la política a seguir con claridad. El lineamiento 193 expresa: “Asegurar el cumplimiento de los programas de producción de arroz, frijol, maíz, soya y otros granos que garanticen el incremento productivo, para contribuir a la reducción gradual de las importaciones de estos productos. Y el 194, “Impulsar el desarrollo de las actividades cafetalera, apícola, del cacao y otros rubros, para contribuir a la recuperación gradual de los fondos exportables tradicionales de la actividad agropecuaria; y en la producción tabacalera explotar al máximo las posibilidades del mercado externo.

Hoy Cuba se ve obligada a erogar un por ciento considerable de sus divisas para adquirir alimentos y las materias primas del pienso animal, cuyos precios se han disparado. Hay que meditar profundamente sobre todo lo que afecte  el cumplimiento de esa política. No basta incluso con entregar paquetes tecnológicos si no se resuelven definitivamente las lagunas en el proceso de contratación. También es necesario a mi juicio, impedir que la aplicación de la denominada ley de oferta y la demanda en la comercialización no se convierta en un mecanismo de freno al acopio de estos renglones que sustituyen importaciones.  

Comencemos por el frijol. Quien viva solo debe esperar dos meses para hacer un potaje con la cuota normada, sin embargo para asegurarla el país debe destinar a su importación decenas de millones de dólares. Y hablo del frijol, no del azúcar, el arroz o el aceite subsidiados en la libreta que son imprescindibles todavía para la gran mayoría de las familias de menos ingresos. Villa Clara saltó de 200 toneladas acopiadas de frijol el pasado año a mil, pero hace falta no menos de 10 mil y el tiempo apremia ¿No sería más conveniente situar un precio máximo de venta adecuado para todo el país y acabar esa lucha agobiante detrás de cada quintal, para que no se desvíe?. La regulación de precios por el estado de por si beneficia a las personas de menos ingresos, pero aplicarla a un grupo de productos estimularía además la sustitución de importaciones. ¿Cómo motivar a que el productor entregue temprano el tomate a la industria para sustituir importaciones cuando es posible venderlo fresco a 6, 8 y hasta 10 pesos la libra. 

Si se estableciera por ejemplo un precio máximo de 50 centavos para la mazorca tierna de maíz, esa sería la mayor motivación para venderlo seco que es lo que Cuba necesita. Pero hoy es necesario seguir cada mazorca, exigir al productor que pase un poco más de trabajo y la seque, y que no se desvíe un mes antes hacia el mercado de oferta y demanda donde se vende más cara. Algo similar ha ocurrido con la carne de cerdo. Si el precio topado es solo para el estado y cualquier vendedor puede ofertarla a 35 pesos la libra, se torna extremadamente difícil enlazar a los puercos. ¿Puede el estado competir con el precio que paga un particular por una libra de café, aunque lo haya duplicado recientemente?. Sería una carrera interminable. Lo sube el estado y detrás lo incrementan más los particulares. Son solamente algunos ejemplos, que demuestran,  al menos, la necesidad de meditar con mayor profundidad sobre este asunto estratégico.  De lo que se trata a mi juicio no es de seguir subiendo precios, esa no es la única fórmula para motivar la producción. Ya hemos visto a aquel que se buscaba 40 pesos en el día y ahora los recibe en la mañana, decidirse por no trabajar la tarde. Ese no parece ser el camino. Dos razones deben obligar al hombre a entregar el máximo de sus reservas productivas: la necesidad y la motivación. Y cuando se trabaja además por satisfacción, mucho mejor.

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