MI TESTAMENTO

Perdóname Rubén por recordar la muerte
Tan lejos yo de ti que tanta vida diste
Parece que lo póstumo me embiste
Y espanto así quizás la mala suerte.
Me iré seguramente tras un prosaico mal
Y no épicamente blandiendo la bandera
Sin poder evitar que todo oscureciera
Tras un penoso cáncer o infarto cerebral.
Se torna ya la muerte como un acto formal
Más que en aquellos años, y casi nadie llora
Muy pocos acompañan la familia a la aurora
Y se ha olvidado incluso el pésame trivial
Te pueden enterrar a buen ritmo de son
Solo importa que ya tu corazón no late
Y hasta la apetecida tasa de chocolate
Se ha trocado en el tiempo en un vaso de ron
No esperes que te entierren jamás con un abrigo
Ni con bellos zapatos cuidados con esmero
No se te antoje nunca morirte con dinero
La escandalosa riña vendrá como un castigo
Y a mí que no me importa vivir después de muerto
Después de tanta lucha, sufrimiento y jolgorio
Quiero ver mis cenizas salir del crematorio
Y hacer más productivo un desértico huerto
Como me desagrada lo vulgar y lo fútil
Lo arcaico, lo ritual, el emblema sin huella
Quiero poder probar la gran verdad de Mella
Porque después de muerto como abono soy útil.
Detesto imaginarme debajo de un cristal
Con párpados cerrados y la cruel palidez
No aprobaré jamás tamaña insensatez
Cuando deseo morir, como viví, triunfal
Esa imagen inmóvil y triste de un momento
Del que guardó agotado la lanza justiciera
Pudiera ser el gozo, de aquel que no me quiera
Y para quien me amara, sería eterno tormento.
No es que busque tampoco con modestia el olvido
Ni jactancioso espere de la gloria un filón
Es que me da urticaria pensar en el panteón
Para guardar los huesos, el nombre y apellido.
Un hermoso epitafio no será desagravio
Ante malsana injuria, difamación o entuerto
Ni el discurso pomposo después que ya estoy muerto
Podrían testificar si fui necio o fui sabio
Y cuando al fin la muerte me gane la porfía
Si indagar sobre mi, a alguien le interesa
Hablen de mis errores, también de mi franqueza
Y de mi sangre inmune, contra la hipocresía.
Si aspiro temerario a dar la bienvenida
Cuanto antes a la muerte, sigo siendo sincero
Quisiera adelantarme a personas que quiero
Porque si están ausentes, ya yo no tendría vida.
Total, la irremplazable, se marchó muy temprano
Y continúo añorando los arrullos de madre
No podría soportar la ausencia de mi padre
Aunque el léxico honesto les resulte profano
Marcharé presuntuoso, esbelto, sin rencor
Sabiendo que el sinsonte no volverá a su nido
Juro ante mis cenizas, “lo poco que he mentido
Lo sufro, pero tuvo, como causa, el amor.
Por convicción profunda, moriré siendo fiel
Y el polvo de mis huesos en una virtual silla
Seguirá defendiendo desde mi Venturilla
Hasta después de muerto el sueño de Fidel
Santa Clara 19-2-2011
0 comentarios