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Polemizando

Las fincas forestales nacieron en Villa Clara.

Las fincas forestales nacieron en Villa Clara.

 

Los villaclareños tenemos que despojarnos de la autosuficiencia de creer en ocasiones que no las estamos comiendo. Esa idea se la escuché a Julio Lima Corzo, el primer secretario del Partido en la provincia y la recordé al leer un interesante material en el periódico Granma titulado: El bosque hecho finca. Comienza así: “Muy cerca del camino por donde se llega a Playa Cunagua, en el municipio avileño de Bolivia, está la mejor finca forestal integral del país, según se lee en el diploma entregado a principios de año por el Grupo Empresarial de Agricultura de Montaña”. Recordé también cuando fui a la inauguración de la primera finca forestal del país en Santa Clara, y contemplé no solo el manejo adecuado del bosque sino hasta aquel embalse nublado de patos, cuya originalidad significaba un monumento a la iniciativa creadora. Porque esa experiencia, es válido recordarlo, nació en Villa Clara, pero otras provincias se fueron delante y no basta con enorgullecerse con fundar si la obra se marchita después. Revitalizar el movimiento de las fincas forestales constituye un imperativo porque la experiencia dice que la riqueza forestal como cualquier otra, se fomenta y protege cuando hay sentido de pertenencia. ¿Cuántas hectáreas de árboles han desaparecido como consecuencia de incendios durante los últimos años, después de enormes gastos de recursos que comienzan desde que se usa un buldócer gastador de combustible para desbrozar la maleza?. Un finquero no se conformará con llenar su área de eucalipto, casuarina o acacia, sembrará también caobas, cedros, majagua y otras maderas preciosas. No habrá que ir con la indicación que estipula 20 por ciento de árboles frutales porque el será el primer interesado en plantar mango, chirimoya, anón y hasta las pomarrosas que protegen los ríos. Por eso es tan importante ponerle nombre y apellidos a cada hectárea boscosa, motivar a la familia que vivirá allí, desarrollar alternativas de ingresos adicionales que hagan más llevadera la vida entre follajes. Criar aves, carneros, chivos, conejos, hasta ganado vacuno. No pueden ser solamente fincas forestales, deben ser integrales. Y que su belleza comience en la portada como algunas que prueban que la agricultura está emparentada con la cultura, no con la chapucería. Si esa experiencia nació en Villa Clara, tenemos el deber de asegurar que nuestras fincas forestales integrales sean las mejores de Cuba.

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